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Light Pen

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Light Pen The Electric Studio es un periférico que provee al PCW de un lápiz óptico a través de su interface trasera, con lo cual nos permite dibujar con programas adaptados.

Embalaje

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Pese que la intención de Amstrad era la de dar al PCW una imagen de máquina de escribir, lo cierto era que los PCW´s 8256/8512/9512 eran buenos ordenadores, y como tales eran capaces de realizar tareas propias de otros similares. Para demostrarlo, la firma inglesa “The Electric Studio” desarrolló este lápiz óptico para realizar dibujos en la pantalla monocromo del PCW.

El lápiz óptico incluía una interface que se conectaba al bus de expansión posterior del ordenador, con un cable que lo une al lápiz óptico propiamente dicho. Para su utilización se incluía además un disco con software, el cual permitía no sólo el dibujo de trazos, sino además complementarlo con diferentes tramas y figuras geométricas. Por supuesto, era posible la grabación del dibujo creado en un fichero de disco, o el volcado del mismo en la impresora.

Imágenes

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Descripción

Ofites Informática presentó otro de sus periféricos destinados a desarrollar la capacidad gráfica, se trata del Electric Studio Light Pen, al que acompaña un programa elaborado por Supergrafix Ltd.

El equipo consiste en un lápiz óptico y un pequeño interface que se conecta en el port de expansión. Respecto al lápiz, lleva su tapita para evitar que entren pequeños objetos que obstruyan el paso de la luz. Y sobre el interface, la conexión se realiza sin ningún problema, aunque su forma hace que encaje algo torcido. Tiene un duplicado del port de expansión detrás, pero en las instrucciones se dice que no se conecte nada. El cable tiene la suficiente longitud como para poder operar cómodamente.

Para empezar, dada la estructura del programa gráfico suministrado, las instrucciones se hacen prácticamente innecesanas, A pesar de esto, siempre conviene leerlas antes de conectar el periférico.

Nos encontraremos entonces con la cosa más graciosa del mundo de la informática: las traducciones. Este pequeño manual está traducido por ALPHA Translation. Además de los errores que podemos considerar normales en estos casos, nos encontramos con términos como “lapicera de luz” para referirse al lápiz, o “llave polarizadora” al hablar de la muesca que tienen los conectores e impiden su conexión errónea; o simplemente «llaves» para hablar de las teclas. Por si esto fuera poco, veremos mezclados los tiempos verbales con absoluta tranquilidad.

En conjunto, este cuadernillo resulta bastante penoso, aunque no necesitamos más para conocer el funcionamiento del lápiz. De todos modos, Ofites podría haberse encargado de rectificar estas páginas de instrucciones; tal como están sólo necesitan unas viñetas para ser un comic. Es una lástima que el programa esté traducido con los mismos términos, resulta incluso preferible tenerlo en versión inglesa.

Este artículo sustituye perfectamente a las instrucciones; vamos a explicar las características del programa gráfico paso por paso.

“«Regla número uno de los periféricos: conectarlos con el ordenador apagado”. Aplicada la regla número uno, basta con cargar CP/M y a continuación introducir el disco suministrado y teclear “art”. El programa se cargará íntegramente en la memoria, por lo que ya podemos retirar el disco para introducir el que ha de contener los dibujos elaborados.

“Punto negro número uno de todos los lápices ópticos: la pantalla es clara, y resulta molesto sin gafas-filtro”. Descubierto el punto negro número uno, que en el PCW se manifiesta con una pantalla verde total, podemos comenzar a movernos por el menú. Este aparece a la izquierda de la pantalla, pero no molesta para nada al dibujo puesto que se retira cuando estamos dibujando.

A las distintas opciones del menú se accede señalándolas con el lápiz y pulsando la barra espaciadora. Oiremos al ser aceptada la elección el típico y molesto pitido del PCW. Para eliminarlo se pulsa la tecla “s”. Cuando tomamos una opción, se pasa a un submenú. Este puede dar a otro submenú, etc. Si queremos retroceder al anterior, pulsaremos “CAN”. Si, por el contrario, queremos volver al principal, pulsaremos “STOP”. Esta es una forma muy cómoda de moverse por el programa.

Lo primero que aparece en el menú es la ayuda. “Ayuda” muestra en pantalla las combinaciones de teclas que tienen alguna finalidad en el programa, y cuándo pueden ser pulsadas (son sólo quince, y se aprenden con la práctica en muy poco tiempo).

El segundo apartado del menú se dedica a manejar el disco: grabar y cargar pantallas, y directorio de cualquier unidad (A, B o M). Las instrucciones llaman al directorio “guía”. Los dibujos se guardan codificados con longitud fija, es decir, sea cual sea la complejidad del dibujo, su longitud una vez grabado en el disco será siempre la misma. Esto limita bastante la capacidad de los discos; podría haberse utilizado una codificación dependiente, como en el caso del programa DR DRAW.

El menú dedicado a la impresora es realmente completo para lo que se podía esperar de este programa: tenemos impresión vertical, pequeña o normal (son excluyentes), Pero tanta felicidad no podía ser posible: hemos comprobado que, a tamaño normal, el dibujo queda alargado verticalmente. En los otros dos modos de impresión el error es casi inapreciable.

A continuación tenemos las opciones dedicadas a añadir líneas, trazos a mano alzada, y varias figuras.

“Líneas” ofrece un submenú en el cual encontramos “líneas simples”, “líneas punteadas” y “rayos”. Las líneas simples se colocan pulsando ALT a la vez que movemos el lápiz para fijar su punto inicial, y sin ALT para fijar el otro punto. Las “líneas punteadas” no son líneas de puntos (es otra de las gracias de la traducción). Se refiere a líneas encadenadas, es decir, el origen de una será el fin de la anterior, y así sucesivamente: Por último, los rayos son líneas con el mismo punto de origen.

La opción “dibujar” contiene un submenú con “lapicera”, pincel, “rociador”, puntos y vaciar la pantalla. La traducción entiende “lapicera” como “dibujo a mano alzada”. Para ello se pulsa la barra espaciadora mientras se traza. Aprovechamos este momento para comprobar la precisión de este lápiz. Perfecta, hasta que nos acercamos a la parte derecha de la pantalla, en ese momento se deteriora considerablemente: el cursor tiembla y casi es imposible apuntar a un pixel determinado. Esta zona cubre aproximadamente una franja vertical de un sexto del total. Una pena.

Si elegimos el “pincel”, el programa muestra un menú con números del uno al nueve. Debemos seleccionar aquí el tamaño del pincel, cuyo resultado en la pantalla se aproxima al de un verdadero pincel. Los tamaños superiores a 5 provocan una respuesta demasiado lenta del lápiz. El grosor 2 es, en nuestra opinión, el que más se presta a plasmar las inspiraciones artísticas.

La tercera opción es el “rociador”, más conocido entre los lápices ópticos como spray. También se nos ofrecen 9 grosores, apropiados en conjunto para sombrear o dar fondo con mucho detalle. El resultado es muy uniforme.

Si seleccionamos “puntos” lo que tenemos es… eso, puntos. Uno por cada pulsación de la barra espaciadora. Si la pulsamos durante más de medio segundo (más o menos) se activa la auto-repetición, con lo cual conseguimos un “efecto metralleta” de puntos continuados.

Y por fin, llegamos a “vaciar pantalla”. Como buen programa gráfico, pedirá confirmación antes de borrar.

El siguiente punto del menú principal es el relleno (fill). Al tomar esta opción, se nos dará a elegir una de las… ¡54! texturas disponibles, además del relleno total. Pulsando la barra espaciadora, se rellena la superficie señalada con el lápiz. Es posible cancelar el proceso.

Bajo el nombre de “formas” se encuentra un submenú que permite realizar triángulos normales y en tres dimensiones, rectángulos normales, sólidos (rellenos) y también en 3D. Es lógico preguntar qué ha pasado con los triángulos sólidos en este programa, pero también es lógico que el programa no nos conteste.

Las restantes “formas” son los polígonos, de tres a nueve lados (se deformarán bastante si los hacemos demasiado grandes), y círculos/elipses, con cualquier inclinación y tamaño, con un sistema de “amoldarlos” extremadamente simple: pulsando ALT y moviendo el lápiz para cambiar el diámetro; EXTRA para alargarlo (elipses) e inclinarlo, y la barra espaciadora para fijar la figura definitivamente.

Es especialmente llamativa la capacidad de este programa para generar textos, Si seleccionamos “texto”, se nos ofrece entre “texto normal”, “hacia arriba”, “hacia atrás”, y “hacia abajo” (corresponde a girar O, 270, 180 Y 90 grados el texto, respectivamente). Además dispondremos de ¡nueve tamaños de letra!. El tamaño uno corresponde al normal del PCW; el nueve toma una altura en la pantalla de casi cinco centímetros. Simplemente genial.

Bajo este nombrecito hemos incluido los siguientes apartados: “utilidades”, “color de tinta” y “modo de tinta”.

El submenú de utilidades permite mover y copiar sectores rectangulares del dibujo (a misma escala) y “focalizar”, más conocido como zoom. El zoom permite ampliar la imagen (escala única) para poder operar punto a punto.

“Color de tinta” lleva, como puede suponerse en el caso del PCW, poquitos colores: normal (verde), y lo que el programa llama “retrocedar” lo cual suponemos que quiere decir “negro” aunque al estilo de ALPHA Translation.

Por último, “modo de tinta” admite las siguientes opciones: Normal, XOR, ANO y OR. Con esto, entre otras cosas, podemos corregir los dibujos borrando detalles. Esto no es posible utilizando EXTRA+DEL, combinación que borra lo último que se ha dibujado (por cierto que las instrucciones dicen ALT, no EXTRA).

Y aquí termina el viaje a través de un programa, muy bueno en unas cosas, y bastante pobre en otras; hemos notado la falta de facilidades como rotación de figuras, definición de símbolos, zoom graduado, centrados… Antes de comprarlo conviene asegurarse de que no se nos va a quedar corto.

En el disco se incluye un fichero controlador de dispositivo al que puede hacer mención ASSIGN.SYS. El fichero se llama DDESP.PRL y necesita la presencia del controlador DDSCREEN.PRL en el mismo disco para poder actuar. Aplicado a cualquier programa que incluya GSX, permite manejar el cursor gráfico (graphic input) con el lápiz. El controlador añade además la posibilidad de invertir los colores de la pantalla pulsando “b” durante el “input”. Probamos a incluir DDESP.PRL en el fichero ASSIGN aplicado a Dr. DRAW, junto con el controlador de impresora. El resultado es un manejo mucho más cómodo (DR DRAW es pesadísimo sin un lápiz). Esto no es todo; podremos utilizar el lápiz en programas como CBASIC compiler, lo que permite confeccionar programas compilados que admiten entrada gráfica con este periférico.

La aplicación de GSX es un punto fuerte de este equipo; si trabajamos a menudo con DR DRAW, merece la pena tener el periférico.

Manual

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Disco

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Extras

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Descargas

es/hardware/perifericos/light_pen.txt · Última modificación: 2016/08/15 17:52 por jevicac